Ni la vocación paga la renta: lo que ganan las enfermeras en México

Los datos laborales más recientes muestran que, incluso en una de las profesiones más asociadas al cuidado y sostenida mayoritariamente por mujeres, la desigualdad salarial sigue siendo una constante.

Paula Pissaco 08-01-2026 / 12:47:33


El 6 de enero se celebró en México el Día de las Enfermeras. Hubo mensajes de agradecimiento, reconocimientos públicos y discursos sobre su “vocación” y su “entrega”. Pero, como suele pasar con los trabajos de cuidados feminizados, el reconocimiento volvió a quedarse en el plano simbólico. Los datos laborales más recientes muestran que, incluso en una de las profesiones más asociadas al cuidado y sostenida mayoritariamente por mujeres, la desigualdad salarial sigue siendo una constante.


Según cifras de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE), durante el primer trimestre de 2025 había 229 mil personas trabajando como enfermeras y técnicos en medicina en el país. Casi dos de cada tres —65.6%— son mujeres.


Sin embargo, el salario promedio mensual que reciben es menor al de sus colegas hombres, aun cuando trabajan prácticamente las mismas horas y cuentan, en promedio, con mayor escolaridad. Una brecha que no se explica por esfuerzo ni preparación. El salario promedio mensual en el sector ronda los 7,090 pesos, con jornadas de alrededor de 39 horas semanales. Pero al desagregar por sexo, la diferencia aparece con claridad:


Los hombres ganan en promedio 7,440 pesos mensuales, mientras que las mujeres perciben 6,900 pesos. La brecha no se explica por menor carga laboral. Tampoco por menor preparación. De hecho, las mujeres en enfermería registran 13 años promedio de escolaridad, frente a 12.8 años en los hombres. Aun así, el ingreso sigue siendo inferior.


Este patrón no es exclusivo de la enfermería, pero resulta especialmente revelador en un sector donde el discurso público suele insistir en la “vocación” y el “sacrificio”, dos conceptos históricamente usados para justificar salarios bajos en trabajos feminizados.


El cuidado como trabajo mal pagado

La edad promedio del personal de enfermería es de 40.8 años, lo que habla de una fuerza laboral madura, con experiencia acumulada. Aun así, el reconocimiento económico no llega de forma homogénea. Solo 4.24% del personal tiene un segundo trabajo, lo que sugiere que la mayoría depende de un solo ingreso, muchas veces insuficiente.


Las desigualdades también se profundizan cuando se observa el mapa nacional. Mientras que los mejores salarios promedio se concentran en Coahuila (12,300 pesos), Guanajuato (12,200) y Veracruz (11,800), la mayor cantidad de personal se encuentra en Estado de México, Ciudad de México y Jalisco, entidades donde los salarios no figuran entre los más altos.


Además, la precariedad laboral tiene rostro territorial. Oaxaca registra el porcentaje más alto de informalidad en el sector: 64.3% del personal de enfermería trabaja sin condiciones formales, sin estabilidad ni acceso pleno a derechos laborales. En contraste, Baja California Sur presenta el menor nivel de informalidad, con poco más del 6%.


Más mujeres, menos salario

La desigualdad también se reproduce a lo largo de la vida laboral. En el grupo de 55 a 64 años, los hombres alcanzan los salarios promedio más altos del sector, mientras que las mujeres no logran cerrar la brecha ni siquiera con más años de experiencia. En los niveles de escolaridad media y alta, el patrón se repite: los hombres con 13 a 15 años de estudio ganan más que las mujeres con el mismo nivel educativo.


Este fenómeno responde a una lógica estructural: cuando el cuidado se convierte en empleo y ese empleo está feminizado, el mercado lo valora menos. No importa si se trata de sostener hospitales, cubrir guardias nocturnas o enfrentar emergencias sanitarias; el trabajo sigue siendo visto como una extensión “natural” del rol de las mujeres.


Paula Pissaco
Comunicadora y periodista que cruza medios, política, género, sector social y movilización entre México y Argentina.