De la alfombra roja a la protesta: Hollywood frente al mandato de Donald Trump
Las premiaciones de la industria cinematográfica y televisiva estadounidense se han convertido, especialmente durante el mandato de Donald Trump, en espacios de disputa simbólica donde actores y actrices interpelan al poder desde la visibilidad global que les otorga la alfombra roja.
La edición 2026 de los Golden Globes volvió a demostrar que Hollywood no es políticamente neutral. En medio de una industria atravesada por debates sobre migración, derechos civiles y autoritarismo, en gremio actoral se posicionó al rechazo de las políticas migratorias impulsadas y reactivadas por Donald Trump.
Una memoria incómoda: Hollywood contra Trump desde 2017
El distanciamiento entre Trump y la comunidad artística no es nuevo. En 2017, Meryl Streep, al recibir el Premio Cecil B. DeMille en los Globos de Oro, pronunció uno de los discursos más recordados de la última década.
Condenó la burla pública de Trump hacia un periodista con discapacidad, alertando sobre el peligro de normalizar la humillación desde el poder. Su mensaje fue claro: cuando el presidente legitima el desprecio, la violencia simbólica se vuelve política de Estado.
Un año después, en los Tony Awards 2018, Robert De Niro rompió cualquier pretensión de neutralidad al lanzar un contundente: “Fuck Trump”. El gesto marcó un quiebre: el lenguaje directo reemplazó a la metáfora diplomática.
En 2019, Patricia Arquette utilizó su discurso para conectar la brecha salarial de género con decisiones económicas y políticas promovidas desde Washington. Su intervención subrayó que la desigualdad no es un accidente del mercado, sino el resultado de políticas estatales que benefician a élites masculinas, blancas y corporativas.
Ese mismo año, Kathy Bates y Jane Fonda denunciaron la inacción climática y el desmantelamiento de regulaciones ambientales durante la administración de Trump. Señalaron cómo estas políticas afectan de manera desproporcionada a comunidades racializadas y al Sur Global, evidenciando el carácter colonial y extractivista del modelo estadounidense.
Durante los Globos de Oro 2020, Brad Pitt y Laura Dern apuntaron a la creciente polarización social y al retroceso en derechos reproductivos e igualdad de género, impulsados por una agenda conservadora que encontró en Trump a su principal vocero.
En las premiaciones más recientes, actores y actrices como Ariana Grande, Natasha Lyonne, Jean Smart, Mark Ruffalo y Wanda Sykes fueron vistos portando pines de protesta contra las políticas antiinmigrantes y el respaldo republicano a ICE.
Estos posicionamientos evidencian una tensión central: Hollywood es parte del aparato cultural del imperio estadounidense, pero también un espacio donde han emergido fisuras, disensos y narrativas que cuestionan el autoritarismo, el racismo estructural y la violencia del mandato actual en Estados Unidos principalmente.