"Bendito Dios no falta agua": Vecinos de Tlalpan confirman el fin de la crisis hídrica con Gaby Osorio
La administración de Gabriela Osorio ha colocado sobre la mesa un dato contundente: una reducción del 26% en la incidencia delictiva, una cifra que marca un punto de inflexión en la historia reciente de la demarcación. Lejos de ser solo una estadística de escritorio, este descenso tiene eco en las calles. La Audiencia platicó con vecinos de zonas clave como San Andrés Totoltepec, San Pedro Mártir y el Casco Urbano, la percepción vecinal respaldó este avance. "Nosotros nos sentimos más seguros de este lado", confirman los habitantes, quienes reconocen que, si bien persisten retos focalizados como las desapariciones en el Ajusco —un tema que "le pega un poco" a la percepción general de la alcaldía—, la estrategia de seguridad en la zona urbana ya ofrece una tranquilidad que no se sentía en años anteriores.
Donde el cambio de timón se vuelve innegable es en el suministro de agua, históricamente el talón de Aquiles de Tlalpan durante la gestión de Alfa González, caracterizada por el tandeo irregular y el negocio de las pipas que asfixiaba la economía familiar. Hoy, la narrativa en los hogares es distinta. "Bendito Dios no ha faltado agua desde su llegada", aseguran vecinos de Topilejo y el centro, validando que la crisis operativa del trienio pasado ha sido superada. La regularidad en el servicio ha dejado de ser una promesa de campaña para convertirse en una realidad cotidiana, desactivando una de las bombas sociales más activas de la alcaldía.
A esta estabilidad en servicios básicos se suma una reactivación del tejido social a través de la cultura, otro rubro que los vecinos perciben como revitalizado tras años de abandono institucional. Los testimonios recabados coinciden en que "hay más cosas culturales", refiriéndose a una agenda pública que ha recuperado plazas y centros comunitarios. Esta percepción de movimiento y vida en las calles contrasta con el estancamiento del gobierno anterior, consolidando la aprobación de una gestión que ha entendido que la seguridad también se construye ocupando los espacios públicos con arte y comunidad.
Muchos gobierno locales que presumen cifras alegres; la Tlalpan de 2026 se sale del guión, perfilándose como una alcaldía que ha logrado alinear la estadística oficial con el sentir ciudadano. Lo que dice Gabriela Osorio en sus informes, hoy los vecinos nos lo confirman en la puerta de sus casas. Si bien los retos siguen presente, el consenso entre los entrevistados es que la administración avanza con paso firme, resolviendo las urgencias históricas —agua y seguridad patrimonial— y devolviendo la gobernabilidad a una zona que parecía condenada al rezago.